Memorias
Celos
Un souvenir est encore un rival
Millevoye.
Grande injusticia demuestras
con tus quejas y tus celos,
pues estimas por rivales…
El signo interior
Mi hermana Florencia-—me contaba Mario era la alegría de la casa y la tristeza de sí misma. Después de loquear, de re…
El beso
Antonio Pujía eligió, al azar, uno de los bloques de mármol de Carrara que había ido comprando a lo largo de los…
Biografía breve
Nació en Guadix, Granada (España) en 1833. Hizo su Bachillerato en Granada, y luego comenzó la Carrera de Leyes, que n…
El monje Teótimo
Acaso nunca ha habido anacoreta que viviese en tan desapacible retiro como Teótimo, monje penitente, en alturas más propi…
Aniversario
Y qué te voy a contar, Daniel… si ya sabés cómo es ella, yo tengo miedo, mucho miedo. Mejor dicho vos no sab…
Tini
-¿Cómo va la enferma? -dijo el médico, entrando a una pieza en la que varias personas hablaban en voz baja.
-No est&aac…
Muerto y resucitado
Confieso que cuando leí en el Boletín de los Ejércitos que yo había muerto en el campo de batalla, en uno de a…
Las veintisiete
Había oído hablar Ramiro Nozales de cierto filósofo, el cual no era de estos metafísicos sutiles consagrados d&i…
Justino y sus mujeres
Antaño era peón, trabajaba el tajo, lo mismo en la era arreando las «cobras» en la trilla, que con la yunta en los…
Mi hogar
Allá, cabe la frontera,
teniendo el mar por espejo;
por techumbre la azulada
bóveda …
Los pecados sin perdón
El Padre Clarencio, de la Orden Seráfica, fue amigo mío después de su exclaustración. Cuando yo le conocí…
El aventurero
Vivo en el Ande misterioso, rodeado de montañas en el día y de estrellas por la noche.
Yo fuí un buscador de aventuras,…
El rey Baltasar
Don Baltasar Miajas llevaba de empleado en una oficina de Madrid más de veinte años; primero había tenido ocho mil re…
Un artista
En la "Hostería de la Manzana de Adán" tenían sus cuarteles unos cuantos literatos y desocupados que sol&iac…
El día de los difuntos
En atención a que no tengo gran memoria, circunstancia que no deja de contribuir a esta especie de felicidad que dentro de mí …
El chico de la tienda
Al pasar por la puerta de la abacería que me sirve, dije al dueño:
-Envíeme un cuarto de kilo de queso de Villaló…
El republicano y los Reyes Magos
Como su padre había sido también republicano y racionalista, le había puesto por nombre Sócrates. Él, a …
El contertulio
A mis compatriotas de tertulia
Más de veinte años hacía que faltaba Redondo de su patria, e…
Amnesia
Volvimos a nuestro rinconcito campestre, a nuestra quinta llena de árboles y flores, y en el momento en que el ama ponía a C…