Poesía
Annabel Lee
Hace de esto ya muchos, muchos años,
cuando en un reino junto al mar viví,
vivía allí una virgen que…
Los Heraldos Negros
César Abraham Vallejo Mendoza (Santiago de Chuco, 16 de marzo de 1892 - París, 15 de abril de 1938), poeta peruano considerado…
Lo fatal
Dichoso el árbol, que es apenas sensitivo,
y más la piedra dura porque ésa ya no siente,
pues no hay dolor …
Cuando duerme una madre junto al niño
Cuando duerme una madre junto al niño
duerme el niño dos veces;
cuando duermo soñando en tu cariño
mi eterno ens…
Una fantasía fúnebre
Con mortecino rayo
Baña la luna el bosque en su desmayo,
El genio de la noche al aire zumba,
La nube es fr&ia…
Juventud
Estancia soleada:
¿Adónde vas, mirada?
A estas paredes blancas,
clausura de esperanza.
Paredes, techo…
El plomo en la entraña
Muchos años ha que venden por las calles ciertos pajarillos de colores, ya bengalíes, ya verdines, ya simples gorriones, ya …
El último ramo
A Federico Uhrbach
Era una tarde de carnaval. La amplia calle, las aceras, los portales y los balcones rebosaban de mujeres vistosamente ata…
El caballo y el gorrión
Dijo al Caballo el Gorrión:
«Tu comedero está lleno,
Mientras yo bostezo y peno
Sin …
Amor empieza por desasosiego
Amor empieza por desasosiego,
solicitud, ardores y desvelos;
crece con riesgos, lances y recelos;
susténtase de lla…
Metamorfosis
Era un cautivo beso enamorado
de una mano de nieve, que tenía
la apariencia de un lirio desmayado
y el palpitar de …
Oración del niño al acostarse
Dame, ¡oh Dios ! tu bendición
Antes de entregarme al sueño,
Y de todos los que yo amo
…
Extasis
Poema de Amado Nervo.
Amado Nervo fue un poeta mexicano. Nació el 27 de agosto de 1870 en la ciudad de Tepic, Nayarit, y muri&oacut…
Canción de la muerte
Débil mortal no te asuste
mi oscuridad ni mi nombre;
en mi seno encuentra el hombre
un término a su pesar.
Yo, compasiva, te o…
Asómate a mi alma
Asómate a mi alma
en momentos de calma,
y tu imagen verás, sueño divino,
temblar allí como en el fondo oscuro
de…
Coplas por la muerte de su padre
A la muerte del maestre de Santiago don Rodrigo Manrique, su padre
Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte
…
Amor
Deja un instante que en tu seno ardiente
hallen mis besos el placer ansiado,
y escuche palpitar enamorado
tu joven coraz&o…
A un rico
¿Quién te ha dado tu hacienda o tu dinero?
O son fruto del trabajo honrado,
o el haber que tu padre te ha legado,
…
Llueve
Llueve. Los ojos se ahondan
buscando tus ojos: esos
dos ojos que se alejaron
a la sombra cuenca adentro.
Mirada con …
1910
Aquellos ojos míos de mil novecientos diez
no vieron enterrar a los muertos,
ni la feria de ceniza del que ll…