Poesía
Soneto moral
No tienes ya del tiempo malogrado
en el prolijo afán de tus pasiones,
sino una sombra, envuelta en confusiones,
que…
Atrás la flaca
Al viento se encomienda, al mar se entrega,
conjura un áspid, ablandar procura
con tiernos ruegos una peña dur…
La dulce boca que a besar convida
La dulce boca que a gustar convida
un humor entre perlas distilado,
y a no invidiar aquel licor sagrado
que a Júpit…
Luz
¿Adónde el alma incierta
pretende el vuelo remontar ahora?
¿Qué rumor de otra vida la de…
Historia de mi muerte
Soñé la muerte y era muy sencillo;
una hebra de seda me envolvía,
y a cada beso tuyo,
con una vuelta …
Cese señora el duelo
Cese, señora, el duelo en vuestro canto,
¿Qué fuera nuestra vida sin enojos?
¡Vivir es …
Aquella tarde
Aquella tarde, al decirle
que me alejaba del pueblo,
me miró triste, muy triste,
vagamente sonriendo.
Me dij…
Cutufato y su gato
Quiso el niño Cutufato
Divertirse con un gato;
Le ató piedras al pescuezo,
Y riéndo…
En el fondo del hombre
En el fondo del hombre,
agua removida .
En el agua más clara,
quiero ver la vida.
En el fondo del hombre,
agua …
A una dama bizca
Si a una parte miraran solamente
vuestros ojos, ¿cuál parte no abrasaran?
Y si a diversas partes …
A una estrella
¿Quién eres tú, lucero misterioso,
tímido y triste entro luceros mil,
que cuando miro tu esplendor dudoso,
turba…
Vida cumplida
Moza fui, gocé mi edad;
pero cuando vieja fui,
otras gozaron por mí
…
La Venus Callipyga
Hubo en la Grecia dos siracusanas,
que tenían un trasero portentoso;
Y, por saber la cual de las hermanas
lo ten&ia…
Estos versos
Estos versos, lector mío,
que a tu deleite consagro,
y sólo tienen de buenos
conocer yo que son malos,
…
El niño y la mariposa
Mariposa,
vagarosa
rica en tinte y en donaire
¿qué haces tú de rosa en rosa?
¿de qu&eacu…
La rosa y la cebolla
Con la Cebolla un día
Juntóse por azar fragante Rosa,
Y cual cebolla a poco tiempo hedía. …
Soledad
En ti estás todo, mar, y sin embargo,
¡qué sin ti estás, qué solo,
qué lejos, sie…
Tuteémonos
Muérome por llamar Juanilla a Juana,
que son de tierno amor afectos vivos,
m…
Senos de viuda
Los senos de viuda se abren en la negrura profundamente blancos. Parece que habían de ser blancos y negros, o el uno blanco y el ot…
Canción amarga
¡Ay! juguemos, hijo mío,
a la reina con el rey!
Este verde campo es tuyo.
¿De quién más podr…