Alba
El principito
El sexto sentido
La humanidad, amigo mío, dijo el sabio, ha rondado hace siglos alrededor de ese muro invisible que le esconde el futuro, sin acerta…
¿Cuánta tierra necesita un hombre?
Érase una vez un campesino llamado Pahom, que había trabajado dura y honestamente para su familia, pero que no tenía t…
El grito del muerto
El grito de un muerto fue lo que me hizo concebir aquel intenso horror hacia el doctor Herbert West, horror que enturbió los ú…
Morella
El mismo, sólo por sí mismo,
eternamente Uno y único.
(Platón, El banquete)
Un sentimiento de…
La bestia de la cueva
La horrible conclusión que había ido gradualmente imponiéndose en mi mente confundida y reacia resultaba ahora de …
Cuento de Navidad
El día siguiente sería Navidad y, mientras los tres se dirigían a la estación de naves espaciales, el padre y la…
Causa y sinrazón de los celos
Hay buenos muchachitos, con metejones de primera agua, que le amargan la vida a sus respectivas novias promoviendo tempestades de celos, que…
El barril de amontillado
Había soportado lo mejor que pude las mil injurias de Fortunato, pero cuando llegó el insulto, juré vengarme. Vosotros,…
Las tres preguntas del emperador
Un cierto emperador pensó un día que si se conociera la respuesta a las siguientes tres preguntas, nunca fallaría en n…
La mojigata
El señor de Sernenval, que rondaba los cuarenta años de edad, contaba con unas doce o quince mil libras de renta que gastaba c…
La puerta condenada
A Petrone le gustó el hotel Cervantes por razones que hubieran desagradado a otros. Era un hotel sombrío, tranquilo, casi…
El conde Lucanor
Una vez estaba hablando apartadamente el Conde Lucanor con Patronio, su consejero, y le dijo:
-Patronio, un hombre ilustre, poderoso y rico,…
El mercader de Venecia
Amargura para tres sonámbulos
Ahora la teníamos allí, abandonada en un rincón de la casa. Alguien nos dijo, antes de que trajéramos sus cosas…
Dos pesos de agua
La vieja Remigia sujeta el aparejo, alza la pequeña cara y dice:
-Dele ese rial fuerte a las ánimas pa que llueva, Felipa.
Fel…
Pedro Páramo
—¿Sabe, don Pedro, que derrotaron al Tilcuate?
—Sé que hubo alguna balacera anoche, porque se estuvo oyendo el alboroto; pero…
Hansel y Gretel
Había una vez un leñador muy, muy pobre que vivía junto a un enorme bosque con su esposa y sus dos hijos: un niñ…
La casa del juicio
Ex oblivione
Cuando me llegaron los últimos días, y las feas trivialidades de la vida me hundieron en la locura como esas gotas de agua que…