Alba
La pradera verde
Nota Introductoria: La siguiente narración particular, o registro o impresión, fue descubierta bajo circunstancias tan extraor…
Felicidad clandestina
Ella era gorda, baja, pecosa y de pelo excesivamente crespo, medio amarillento. Tenía un busto enorme, mientras que todas nosotras t…
Amor
Un poco cansada, con las compras deformando la nueva bolsa de malla, Ana subió al tranvía. Depositó la bolsa sobre las…
El gigante egoista
La tienda de los fantasmas
Casi todo lo mejor y más valioso del universo puede comprarse por medio penique. Exceptuando, por supuesto, el sol, la luna, la…
Silencio una fabula
Escúchame —dijo el Demonio, apoyando la mano en mi cabeza—. La región de que hablo es una lúgubre región en Libi…
La caída de la Casa Usher
I
Un día de otoño triste, oscuro y silencioso, cuando las nubes colgaban bajas y pesadas en el cielo, crucé solo a cab…
El presupuesto
(Montevideanos, 1959)
En nuestra oficina regía el mismo presupuesto desde el año mil novecientos veintitantos, o sea desde un…
Acerca de los besos
Piero contó:
Esta noche hemos hablado de nuevo sobre el beso y hemos discutido acerca de que clase de beso era el que nos procuraba m…
Las moradas
Instrucciones para subir una escalera
Nadie habrá dejado de observar que con frecuencia el suelo se pliega de manera tal que una parte sube en ángulo recto con el p…
El jinete sin cabeza
Y el silencioso crepúsculo se arrebujaba entre la dulce meditación en que la llanura solía extasiarse. Las aves her&iac…
Biografías breves
(1854 - 1900)
Oscar Wilde nació el 16 de octubre de 1854 en Dublín.
Poeta, dramaturgo, novelista, crítico literario y e…
Macbeth
Esa boca
(Montevideanos, 1959)
Su entusiasmo por el circo se venía arrastrando desde tiempo atrás. Dos meses, quizá. Pero cuand…
Hay sitio para dos
Una hermosísima burguesa de la calle Saint-Honoré, de unos veinte años de edad, rolliza, regordeta, con las carnes m&aa…
El matadero (2)
El matadero de la Convalescencia o del Alto, sito en las quintas al Sur de la ciudad, es una gran playa en forma rectangular colocada al ext…
El entierro prematuro
II
(Continuación)
Durante varios años sufrí accesos de ese singular trastorno que los médicos se han pue…
Confesiones de una mujer
Amigo mío, me ha pedido usted que le cuente los recuerdos más vivos de mi existencia. Soy muy vieja, sin parientes, sin hijos;…
La noche de los feos
1
Ambos somos feos. Ni siquiera vulgarmente feos. Ella tiene un pómulo hundido. Desde los ocho años, cuando le hicieron la op…