Alba
Anoche cuando dormía
Anoche cuando dormía
soñé ¡bendita ilusión!
que una fontana fluía
…
Para noche de insomnio
Ningún hombre, lo repito, ha narrado con más magia las excepciones de la vida humana y de la naturaleza, los ardores de la cu…
Diario de un loco
6 DE NOVIEMBRE
El jefe de personal me ha puesto fuera de mí. Hoy, cuando llegué a la oficina, me hizo llamar y me dijo lo sigu…
Historia de Abdula, el mendigo ciego
El mendigo ciego que había jurado no recibir ninguna limosna que no estuviera acompañada de una bofetada, refirió al C…
El peatón
Entrar en aquel silencio que era la ciudad a las ocho de una brumosa noche de noviembre, pisar la acera de cemento y las grietas alquitran…
El Ojo Silva
Para Rodrigo Pinto y María y Andrés Braithwaite
Lo que son las cosas, Mauricio Silva, llamado el Ojo, siempre intent&oac…
El asesino
El culpable era defendido por un jovencísimo abogado, un novato que habló así:
-Los hechos son innegables, señor…
El marido escarmentado
A un hombre de edad ya madura, por más que hasta ese momento había vivido siempre sin una esposa, se le ocurrió casarse…
El ángel de los niños
Cuenta una leyenda que a un angelito que estaba en el cielo, le tocó su turno de nacer como niño y le dijo un día a Di…
Si yo tuviera cien millones
IV
Ahí tenéis los dos únicos medios que se me han ocurrido en toda mi vida para lograr la susodicha cantidad. — …
Para leer al atardecer
Uno, dos, tres, cuatro, cinco. Eran cinco.
Cinco correos sentados en un banco en el exterior del convento situado en la cumbre del Gran San…
La noche de reyes
Las aventuras de Pinocho
Le nacen a Pinocho orejas de burro, después se convierte en verdadero pollino y empieza a rebuznar.
¿Cuál fue la sor…
Una mujer sin prejuicios
Maxim Kuzmich Salutov es alto, fornido, corpulento. Sin temor a exagerar, puede decirse que es de complexión atlética. Posee u…
Los días
¡No es completa desgracia,
que por ser hoy mis días,
he de verme sitiado
de incómoda…
La palabra
... Todo lo que usted quiera, sí señor, pero son las palabras las que cantan, las que suben y bajan... Me prosterno ante ellas…
El pozo y el pendulo
I
Estaba agotado, agotado hasta no poder más, por aquella larga agonía. Cuando, por último, me desataron y pude sentar…
El famoso cohete
El hijo del rey estaba en vísperas de casarse. Con este motivo el regocijo era general.
Estuvo esperando un año entero…
La mujer fría
Blanca, envuelta en el amplio peinador de crespón amarillo, con la cabellera ceniza y rizosa cayendo sobre los hombros desnudos, pare…
El que inventó la pólvora
Uno de los pocos intelectuales que aún existían en los días anteriores a la catástrofe, expresó que quiz&…