Alba
La orgía -José Zorrilla
La sombra nos cobija
Con su tapiz de duelo;
Cansado ya del cielo,
El sol se hundió en la mar.
El mund…
Cien años de sueño
Yo no sé si es por el estado de sobreexcitación, de hiperestesia en que vive la humanidad, en fuerza de esta terrible y perp…
Máximas y Aforismos de Confucio
De la moral provienen dos cosas esenciales: la cultura de la naturaleza inteligente y la duración de los pueblos.
Es preciso que el …
Una historia de amor
II
Se respiraba en el casón de Liduvina el aburrimiento de una oscura tristeza. Había en él rincones mohosos, siempre…
La mula y el buey
- II -
Allá en lo más hondo de la casa sonaban gemidos de hombres y mujeres. Era el triste lamentar de los padres, que no pod&…
La señorita Julia
La señorita Julia, como la llamaban sus compañeros de oficina, llevaba más de un mes sin dormir, lo cual empezaba a dej…
Licantropía
Me trepé al tren justo cuando arrancaba. Recorrí varios coches. ¡Repletos! ¿Qué pasaba ese día? &iq…
Los gnomos de Gnu
Había una vez en la tierra un emperador muy poderoso que quería descubrir nuevos territorios a toda costa. Como era el tiempo…
Un lugar limpio y bien iluminado
Era tarde y todos habían salido del café con excepción de un anciano que estaba sentado a la sombra que hacían l…
El miedo a la muerte
I
Se podría yo decir cuándo experimenté la primera manifestación de este miedo, de este horror, debiera decir, a…
En la madrugada
San Gabriel sale de la niebla húmedo de rocío. Las nubes de la noche durmieron sobre el pueblo buscando el calor de la gente. …
Muerte, no seas mujer
Estás dormida a dos metros de mí.
En lugar de escribir me pongo a mirarte.
¡No hay nada que decir!
…
La princesa y el granuja
- XIII -Discurrieron por los salones en parejas. Migajas daba el brazo a su consorte.
-¡Es lástima -dijo ésta-, qu…
Cuento de invierno
Las llaves de la felicidad
En una oscura y oculta dimensión del Universo se encontraban reunidos todos los grandes dioses de la antigüedad dispuestos a g…
El hombre del saco
Había un matrimonio que tenía tres hijas y como las tres eran buenas y trabajadoras les regalaron un anillo de oro a cada una …
Una rosa para Emily
El negro recibió a las damas en la puerta principal, con sus cuchicheos silbantes y sus miradas furtivas y curiosas, y luego desapa…
Fragmentos para dominar el silencio
I
Las fuerzas del lenguaje son
Las damas solitarias, desoladas,
Que cantan a través de mi voz
Que escucho a …
Los siete conejos blancos
Había una vez un rey que tenía una hija muy hermosa a la que amaba con todo su corazón. Su esposa, la reina, habí…
Los tres cosmonautas
Había una vez la Tierra.
Y había una vez Marte.
Estaban muy lejos el uno de la otra, en medio del cielo, y alrededor h…