Alba
El sueño de los dos niños
Estábamos, una noche del mes de Julio, en que el calor dejaba sentir su fastidiosa influencia, sentados con varios amigos en el sal…
La corrección
A las cinco, la corneta de la cárcel lanzaba en el patio su escandalosa diana, compuesta de sonidos discordantes y chillones, que re…
Dónde está mi cabeza
- I -
Antes de despertar, ofrecióse a mi espíritu el horrible caso en forma de angustiosa sospecha, como una tristeza hond&ia…
Te quiero a las diez de la mañana
La autopista del sur (2)
Por la mañana se avanzó muy poco pero lo bastante como para darles la esperanza de que esa tarde se abriría la ruta hac…
La mujer de piedra
II
Por qué durante los catorce o quince días que llevaba de residencia en aquella población, aunque continuamente estu…
El casamiento engañoso
Salía del Hospital de la Resurrección, que está en Valladolid, fuera de la Puerta del Campo, un soldado que, por servi…
Vida del Buscón
Capítulo VI
En que prosigue el camino y lo prometido de su vida y costumbres
«-Lo primero ha de saber que en la Corte hay siemp…
De cómo repartió el diablo los males por el mundo
Voy a contarles, y no lo olviden, porque es
cosa que un cristiano debe tener bien presente, esta
historia que nosotros no olvidaremos jam&…
Romance al nacimiento
Ya que era llegado el tiempo
en que de nacer había,
así como desposado
de su tá…
Pulgarcito
Érase una vez un pobre campesino que se sentaba por las noches al fogón, atizaba el fuego y la mujer le acompañaba e …
Entréme donde no supe
Entréme donde no supe
y quedéme no sabiendo,
toda ciencia trascendiendo.
Yo no supe dónde entraba,
…
La pensión
Bajo tu sombra
Un cuerpo, un cuerpo solo, un sólo cuerpo
un cuerpo como día derramado
y noche devorada;
l…
La mujer del boticario
La pequeña ciudad de B***, compuesta de dos o tres calles torcidas, duerme con sueño profundo. El aire, quieto, está ll…
Una aventura india
Pitágoras, estando en la India, aprendió, como saben todos, en la escuela de los gimnosofistas la lengua de los animales y la…
Coplas del alma que pena por ver a Dios
Vivo sin vivir en mí
y de tal manera espero,
que muero porque no muero
I
En mí yo no vivo ya,
y sin …
Historia del señor Jefries y Nassin el Egipcio
No exagero si afirmo que voy a narrar una de las aventuras más extraordinarias que pueden haberle acontecido a un ser humano, y ese s…
Vuelva usted mañana
Gran persona debió de ser el primero que llamó pecado mortal a la pereza; nosotros, que ya en uno de nuestros artículos…
Las desventuras del joven Werther
Hace una semana que el tiempo no puede ser peor, y me alegro de ello, porque desde que estoy aquí no he logrado ver un día …